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martes, 3 de marzo de 2015

Fernando García Haldón. Ante todo, comunicador.



Fotografía @jllpaneque

Fernando es un joven periodista que no ha parado de crecer profesionalmente desde antes incluso de acabar la licenciatura. Fernando es inquieto, futbolero y futbolista, ávido lector, motero, irónico, siempre tiene una palabra con sorna o un ripio con el que apostillar una frase. Su agilidad mental le hace destacar y ser un buen comunicador, ya se encuentre ante una cámara de televisión, un micrófono o una pantalla en blanco dispuesto a informar.

Fernando anhela un futuro familiar, como cualquier joven o al menos la mayoría, pero su realidad diaria es incompatible con sus sueños de futuro. Fernando en la actualidad trabaja como reportero en el programa Andalucía Directo y el ritmo diario de trabajo le ha impedido hasta en tres ocasiones realizar esta entrevista, ya que la información no espera. Comprometido con su trabajo y apasionado por él, vuelca en el periodismo hasta su tiempo libre ya que la formación reporteros es otra de las formas que tiene de abrazar esta denostada profesión por la que muchos profesionales de la información pierden la vida cada año en diferentes partes del mundo.



Fotografía cedida por Fernándo G. Haldón

Periodista de prensa escrita, radio y televisión, reportero en Andalucía Directo y con anterioridad en Sevilla Directo, escritor,... entre otras cosas. Fernando,  ¿cómo te definirías profesionalmente?
[Directo] Comunicador. Yo además lo pongo en mi perfil. Yo soy un apasionado del oficio más antiguo del mundo, que no es la prostitución [ironiza], que es el de comunicar, bajo mi punto de vista. A mí me gusta comunicar, contar las cosas, sea cuál sea el formato.

Entre las personas ajenas al mundo de la televisión existe la imagen de que más que un trabajo lo que tú haces es un divertimento. ¿Qué mitos se caen en el día a día de un reportero?
[Pensativo] Yo no recuerdo ninguna etapa de mi vida profesional, tanto en la radio como en tele, en la que yo no haya vivido con tensión. He soportado muchos momentos de tensión y los sigo soportando. Me preocupa porque pienso que a la larga me va a pasar factura. Entiendo que hay profesiones de muchísima tensión, pero considero que esta es de las que más tiene. Estás todo el día en la calle, midiéndote por horarios, en la carretera, y tienes que sacar un producto, un reportaje, una noticia a una determinada hora. Eso supone una tensión tremenda que además añadida a tus problemas personales hacen que tu cabeza sea una bombona a presión. Yo hablaría de eso, de la tensión que supone el día a día. Después evidentemente están los sueldos que no son los que mucha gente cree que hay en la televisión. Me explico, el reportero que está en la calle no tiene un sueldo como pueden tener las grandes estrellas de la televisión. Por mucho que tú salgas en la tele y tengas esa responsabilidad, yo pienso que el sueldo no es acorde al trabajo que realizo.



 Fotografía @jllpaneque
 
¿Cuál ha sido el reportaje que más trabajo te ha costado sacar adelante?
[Reflexionando] Los trabajos o reportajes que cuestan sacar a delante son aquellos que te obligan a localizar a una persona que es fundamental en la noticia. Si se produce una estafa a un grupo de vecinos por parte de una empresa, necesitas tener la otra parte siempre. Localizar a esas personas es lo que más trabajo cuesta sobretodo si tienes que hacerlo en poco tiempo [...]. Después están los que te pueden llegar a afectar personalmente. Imagínate que has pasado por una experiencia desagradable con un accidente de tráfico en lo personal y tienes que hacer un reportaje con un accidente con cuatro muertos,... pues todo lo que suponga algo que te recuerde a experiencias personales quieras que no son más difíciles, lo que pasa es que uno ya termina por crearse un parapeto y trata de olvidarse. Nosotros muchas veces cuando salimos a la calle y hacemos un reportaje de cierta crueldad, ya sean asesinatos, accidentes, incendios o un suceso de esa envergadura cuando terminamos de grabar y estamos comiendo, hablamos de otras cosas completamente distintas. Normalmente no continuamos nuestras conversaciones con respecto a lo que hemos grabado, quizás sea un mecanismo de autodefensa no intencionado que salta para que tu mente tire adelante y pueda afrontar otros reportajes.




 Fotografía cedida por Fernándo G. Haldón

¿Con cuál te has divertido más?
[Dubitativo] La diversión depende de muchas cosas, vuelvo nuevamente a lo personal. Tu estado de ánimo es fundamental. Por mucho que vayas a hacer un reportaje que sea de por sí divertido, si tú no estás bien personalmente no te vas a divertir como se pueda presumir. Yo me voy a referir a un reportaje de ayer mismo, estábamos haciendo una conexión en directo con una señora de 43 años que salió de su casa a las diez y media de la noche porque se había atragantado y salió pidiendo ayuda, afixiándose, a un bar, y su madre iba detrás,... imagínate la escena, dando saltos de miedo, gritos,... entran en el bar y consiguen entre los que estaban en el bar salvarle la vida. Cuando nosotros ayer hicimos el reportaje con esa familia, con esa mujer que había salvado la vida, con su madre allí y la manera en que contaban aquello era con una sonrisa dibujada ya que había salvado su vida y nos tuvimos que reir mucho porque la madre de la “víctima”, lo contaba de una manera muy natural y te tenías que reír, porque decía: “yo le hice el bocadillo de filete a mi hija con todo el cariño del mundo y que estaba riquísimo y al final casi me la cargo”. El hecho de que la gente cuente las cosas con esa naturalidad hace que te diviertas, aunque en el fondo haya sido un episodio difícil para la familia.


Tu pasión por la Semana Santa sevillana te lleva a lanzarte a escribir el libro “Pesadillas de Cofrade” y a raíz del éxito de este, una segunda entrega, “Más Pesadillas de Cofrade”. Por otro lado escribes un libro de relatos vinculado al mundo del toro, “Pesadillas Taurinas”. ¿Estás creando un nuevo género literario basado en lo onírico o realmente duermes muy malamente?
[Risas] Duermo mal, duermo muchas veces mal, pero también reconozco que a pierna suelta cuando ves que las cosas están saliendo bien.
El tema de los libros es muy curioso y yo no considero que hay creado ningún género, ni muchísimo menos, además lo de definirme como escritor me parece demasiado presuntuoso. El iniciarme con esos libros fue una cosa absolutamente casual. Yo trabajaba en la radio, era responsable de la retransmisiones de la Semana Santa en Onda Cero y en Punto radio y claro, las retransmisiones de Semana Santa son de muchas horas, comienzas a las cuatro de la tarde y terminas a las dos de la madrugada, vas dando paso a tus compañeros que tienes en distintos puntos de la ciudad, ¿Qué ocurre?, que si llueve un día pues no tienes argumentos para contar, entonces tienes que tomar decisiones. Todo se acababa a las seis de la tarde pero a ti te está diciendo la cadena que tienes que llegar a las dos de la madrugada, tienes que inventar argumentos. Entonces, uno de esos días que llueve les pido a mis compañeros que se vengan al estudio, que en estos casos se trasladan a La Campana en Sevilla para convertirlo en tiempo de tertulia y abrir teléfonos para que la gente hable. En ese tiempo de tertulia donde la gente habla de la lluvia ya que ha sido lo que hecho que toda la retransmisión se trastoque, uno de los contertulios recuerdo que dijo hace muchos años, antes de que yo escribiera esos libros, que la lluvia había protagonizado muchas veces nuestras peores pesadillas, las de los cofrades, que en ocasiones hemos soñado que llueve y que nuestra cofradía no sale, o soñamos que la cofradía ha salido y nosotros no estamos vestidos de nazarenos,... son pesadillas reales, son pesadillas que tiene la gente. Yo sé que salgo el Domingo de Ramos, tengo mucha tensión con eso y al final esa tensión se refleja en los sueños. Es lo que nos dimos cuenta. Cuando me di cuenta que cada uno de los que allí estaban acompañándome en la mesa me contaba una distinta, me dije, “aquí hay tela que contar, voy a coger mi grabadora, voy a grabar a gente vinculada con la Semana Santa a ve si me cuenta otras pesadillas”. Entrevisté a un escultor, a Luis Álvarez Duarte y me contó que llegó a soñar que una de sus vírgenes cuando iba a salir en procesión no tenía las lágrimas puestas. [...] Me decidí a grabar esas pesadillas que ha tenido la gente y voy a convertirlas en relatos. Y eso fue lo que hice con la primera entrega, funcionó muy bien porque se vendieron casi cinco mil libros. [...] A mi me decían en la librería Beta que estaban tan contentos conmigo como con Dan Brown. [risas] Me decían eso porque vendían los mismos libros de este hombre que “Pesadillas de Cofrade”, que ocurre, que tú sales de Sevilla y no vas a vender “Pesadillas de Cofrade” en Cádiz y Dan Brown sí vendía en Cádiz lo mismo. [...] Aquí estaban muy contentos en las librerías y la editorial me pidió que escribiera una segunda parte y una tercera con relatos o pesadillas de toreros, y fue lo que hice.



Fotografía cedida por Fernándo G. Haldón 

¿Tienes en mente alguna otra “pesadilla” o tu próximo libro irá por otros derroteros?
[Pensativo] Tengo en mente un libro relacionado con las pesadillas pero solo en la tipografía, me explico. He pensado en más de una ocasión terminar la trilogía de “Pesadillas de Cofrade” con una tercera entrega o una edición especial con las mejores pesadillas de todas las que he ido recopilando, pero lo que pasa es que los contratos editoriales tienen su letra pequeña y no me permite hacer algunas cosas, pero sí quería hacer un libro donde en lugar de “Pesadillas de Cofrade” se llamara “Putadillas de Cofrade”. [Risas] Es muchísimo más traumático para los cofrades pero si se ve desde un punto de vista más abierto puede funcionar. A qué me refiero cuando hablo de “Putadillas de Cofrade”. En el mundo de las cofradías hay desgraciadamente muchas puñaladas traperas, mucha retranca y si somos capaces de hacer una recopilación de esas “putadillas” que se han ido haciendo unos y otros en la Semana Santa, pues puede estar bien. Lo que no sé es si después de publicar es libro, si definitivamente lo hago, me tendré que ir de la ciudad.

Arrancas tu trayectoria profesional antes de licenciarte, tienes un bagaje dilatado creado con una buena base de mucho esfuerzo, ¿Qué te queda por hacer en este gremio?
[Sin dudarlo] Espero que muchas cosas. Cuando me pregunta un chaval que está haciendo prácticas, ¿qué debo hacer? ¿qué consejo le daría?, yo siempre digo lo mismo. Cuando estés en un sitio trabajando si llega un día en el que crees que ya lo has aprendido todo allí, en el programa en el que estás, en la cadena en la que estás, y que no vas a poder seguir subiendo, si tienes oportunidad cambia. Cuando yo me fui de Onda Cero, tuve una conversación con Carlos Herrera para despedirme de él porque trabajé con él mucho tiempo y me dijo una cosa que se me quedó grabada. Es difícil expresarla en palabras o en papel, él utilizó las manos para hacerlo y fue así, él me dijo: “En esta profesión no se sube de abajo arriba en un movimiento vertical sino que para ir subiendo debes ir haciéndolo escalonadamente, cambiando de empresa, de programa,... así, como si fuera una escalera, pero nunca desde el mismo punto en vertical”, espero haberlo expresado bien, y eso a mí se me quedó grabado y sé que si  quiero seguir subiendo tendré que ir cambiando.  

Fotografía cedida por Fernándo G. Haldón

Desde hace un tiempo te dedicas a la formación de licenciados y periodistas que quieren desarrollarse profesionalmente en televisión. Para ello estás implicado en un proyecto bajo el nombre de Blogosur. ¿Qué es Blogosur? ¿Qué actividades organiza? ¿Quiénes lo conformáis?
Blogosur es una empresa formada por tres socios periodistas. Es una agencia de comunicación que basa su trabajo de comunicación en las informaciones que se generan en redes sociales, como twitter y en blogs, fundamentalmente. Es decir,  nosotros pensamos que tanto Twitter como los blogs son soportes muy interesantes para poder promocionar los negocios. Mañana viene una empresa de moda y me dice que quiere promocionar la ropa que tiene en una tienda en las redes sociales, pues Blogosur conoce quienes son los blogeros o los tuiteros más relevantes en el mundo de la moda en Sevilla y logra que vayan a esa tienda, la visiten y escriban sobre esa tienda. Entonces el impacto que tiene lo que ellos escriben sobre lo que se quiere promocionar es muy interesante para las empresas. Nosotros basamos la comunicación en redes sociales y en Twitter. Somos como una empresa de Comunity Managers, de alguna manera. ¿Qué ocurre? Al tratarse de tres periodistas a nosotros todo lo que tenga que ver con la comunicación nos gusta, nos apasiona y queremos seguir fomentándolo, hasta el punto que organizamos cursos de formación en los que se abarca el periodismo deportivo, el periodismo cofrade, comunity manager, cursos de reporterismo, como lo que yo imparto,... y todo va sumando. Este es un proyecto empresarial que está hecho, de alguna manera, para cubrirnos las espaldas ya que esta profesión es como es, y hay que tener una red de seguridad por si falla todo lo demás. En la actualidad no es una empresa que nos proporcione grandes beneficios, ni muchísimo menos,... pero sí nos permite tener esa red de seguridad por si falla lo otro.

Fotografía cedida por Fernándo G. Haldón

¿Cuál es el próximo proyecto de Blogosur?
Nosotros estamos en estos momentos haciendo estos cursos que te he comentado, concretamente de forma paralela se están llevando a cabo uno de Comunity Manager y otro de Periodismo Cofrade y este curso de Reportero que empieza el próximo sábado 7 de marzo. Pero realmente ahora estamos inmersos en la organización de la V Gala de entrega de premios Blogosur, donde vamos a premiar a los mejores blogs y tuiteros de Sevilla. Es un trabajo de mucho recorrido porque se hace un seguimiento de todos ellos para poder valorar quienes son los mejores. Nosotros nominamos gran parte de los blogeros y tuiteros pero después un jurado especializado e independiente es el que valora esas proposiciones. Aparte estamos trabajando en la publicación de la segunda entrega de la revista Cofrade 2.0, que es una revista de Semana Santa que cualquiera puede encontrar en esta época de cuaresma, pero basada en lo que se publica y se va publicando en las redes sociales. En ella se da mucha información de perfiles de tuiter, de bandas, de hermandades, entrevistas con comunity managers de hermandades, reportajes de informaciones que han sido generadas en las redes sociales, en fin, que el viernes de Dolores se estará repartiendo gratuitamente en distintos puntos de la ciudad. Eso como proyectos más inmediatos. A largo plazo nuestra idea es extrapolar el proyecto Blogosur a otras capitales de Andalucía.



Fotografía cedida por Fernándo G. Haldón 

¿Qué ofrece Blogosur en sus cursos que no ofrezcan otros centros formativos?
[Directo] Primero que los profesionales que los imparten son profesionales que están en activo. No es lo mismo, con todos mis respetos, que el profesional que imparta un curso no está trabajando o lleve tiempo sin trabajar en los medios al que lo esté impartiendo y esté dentro, y esté viviendo el día a día en un medio de comunicación y se enfrente cada día a tener que sacar un reportaje adelante, en referencia al curso de reportero. En este caso los que impartimos el curso somos profesionales que estamos en los medios y que conocemos la ultimísima hora de los que se está haciendo en televisión. [...] En el resto de cursos exactamente igual. En el de Periodismo Cofrade probablemente el periodista cofrade más conocido en esta ciudad es el que lo imparte y eso es un aval para los alumnos del curso.
Luego está el precio. Nosotros entendemos que la gente que se está formando no puede pagar barbaridades. Eso de pagar miles de euros por un curso no nos parece lógico. A nosotros nos gusta que todo el mundo tenga acceso, damos todas las facilidades para que puedan pagar un curso que puede costar 90 o 100 euros, incluso si alguien no puede pagarlo se le dice que lo pague en las veces que haga falta. Trabajamos mucho esa facilidad y después la cercanía con el alumno. Nosotros cuando terminamos los cursos acostumbramos a echar un rato fuera de la sala de formación tomando unas cervezas o un café con los chavales y es el momento donde más aprenden y sobre todo donde más se sorprenden porque a ellos les parece genial que alguien que está trabajando en la televisión esté con ellos un rato de charla ya que en los medios se ven a estas personas como alguien totalmente inaccesibles. Entonces descubren que esto es un trabajo más como otro cualquiera, como el que está ahora mismo alicatando un cuarto de baño o quien está despachando en un bar.


¿Qué se van a encontrar el próximo día 7 de marzo?
Sobre todo se van a encontrar soluciones para poder afrontar cualquier tipo de reportaje o noticia el día que trabajen en un medio de comunicación. Yo creé este curso porque cuando entré a trabajar en el programa donde estoy actualmente lo pase francamente mal para poder enfocar un reportaje como debía hacerlo y para que la audiencia disfrutara y se informara con él. No es lo mismo haber hecho mucha radio o mucha televisión en plató a tener que sacar un reportaje cada día sin saber qué te vas a encontrar en la calle. Componer en tu cabeza esos reportajes, salir a la calle sabiendo qué es lo que tienes que hacer para que te resulte fácil y lo entregues a una determinada hora, esas claves hay que conocerlas y son las que pretendo enseñar a quienes formen parte de ese grupo.



 Fotografía @jllpaneque

Eres una persona conectada, ¿En qué red social te encuentras más cómodo?
Uf. Son tan diferentes todas. Desde luego con Twitter. Lo que me da Twitter no me lo da Facebook y lo que me da Facebook no me lo da Twitter. Hay más redes sociales, yo trabajo en esas dos.
Twitter lo utilizo más profesionalmente y Facebook es donde publico más cosas personales. Yo creo que la gente que te sigue en Facebook es un determinado perfil y las de Twitter es otro completamente distinto.


¿Te apañas bien con 140 caracteres?
[Risas] Sí. Hay veces que me sobran y otras que me faltan. Como todo. Pero sí, yo creo que sí, aunque creo que todavía me queda mucho que aprender de Twitter y sobre todo de muchos tuiteros que tienen una originalidad y un desparpajo en Twitter que yo no tengo. Así que como hay que seguir siempre aprendiendo, me llevo bien con los 140 caracteres pero espero llevarme mejor con el paso del tiempo. [Sonríe]



Fotografía cedida por Fernándo G. Haldón 

¿Qué vinculación tienes con Tuiteros de Sevilla?
Blogosur creó esos dos grandes directorios que son Blogeros de Sevilla y Tuiteros de Sevilla. Primero fue Blogeros de Sevilla y luego Tuiteros de Sevilla. En relación a Tuiteros de Sevilla es una máquina capaz de reconocer quienes son los tuiteros más influyentes cada 24 horas. Es una empresa sevillana la que hizo la programación de esa página web con la idea que nosotros teníamos en la cabeza y funciona a las mil maravillas. Es decir, una página web que sea capaz de reconocer cuantos retuits, cuantos favoritos, tiene cada tuit que se lanza desde Sevilla y un radio de 70 km, pues es muy interesante. Eso es lo que utilizamos después para saber quienes han sido los tuiteros más relevantes.


¿Qué función social cumplen?
Esto que voy a decir a mucha gente y sobre todo a compañeros del gremio parece que les escuece, pero es una realidad a la que no podemos dar la espalda. Todos sabemos que Twitter se ha convertido en una herramienta de información brutal. Antes la radio era el soporte informativo más inmediato pero yo te diría que ya lo es Twitter el más inmediato. La radio por que donde hay un teléfono móvil hay una unidad móvil pero es que Twitter te está dando la información al momento. ¿Qué ocurre? Que dependiendo de la persona que está dando esa información o está publicando esa información tendrá más o menos credibilidad pero cuando el río suena, agua lleva, por lo que algo de atención hay que comenzar a prestarle a Twitter en el tema de la comunicación y en el periodismo, porque gracias a esa red social nos hemos enterado de muchas cosas que después nos han servido para tirar del hilo y sacar mucha más información. Yo cuando hablo de Tuiteros de Sevilla, que actualmente en Twitter supera los 15.000 seguidores y digo que Tuiteros de Sevilla es un medio de comunicación con 15.000 redactores, insisto,... a muchos les escuece, pero no le demos la espalda. En parte creo que tengo razón cuando lo digo. Son muchas personas en la calle publicando informaciones. Algunas que no tienen ninguna importancia pero otras que tienen mucha.


¿Quieres aportar algo más?
Agradecimiento. Agradecimiento porque siempre he dicho que la competencia es cosa de empresas y no de compañeros y el hecho de que un compañero venga y te haga una entrevista para su blog siempre es de agradecer. Dame un abrazo. [Risas]

 Fotografía @jllpaneque

martes, 30 de septiembre de 2014

Vicente Díaz Suárez: “Hasta que no envías la primera crónica no existes”.

 Fotografía @jllpaneque


Vicente Díaz Suárez es reportero de guerra freelance. Vicente está al día de la información internacional la cuál analiza para ver que cobertura informativa se le dan a los conflictos bélicos en las diferentes partes del mundo. El objeto es poder planificar su tiempo de vacaciones o posibles periodos sin empleo y sueldo en la empresa pública donde presta sus servicios como operador montador de vídeo y plantarse en el lugar de la noticia.

Vicente lo hace por que es su pasión, nadie lo manda a una guerra, es lo que le gusta, le hace sentirse vivo y valorar lo que aquí deja. Vicente ama su profesión, además de ser una persona valiente y comprometida con la sociedad al denunciar, a través de sus imágenes, las barbaries cometidas o la doble moral de los gobiernos de los países desarrollados con la venta de materiales de asalto a estados sumidos en conflictos bélicos.

Fotografía @jllpaneque


Vicente es una persona que mira y ha mirado a la muerte a la cara sobre todo cuando hace siete años su hermano gemelo se fue para siempre en Camerún por una enfermedad tropical que no pudo frenar la profilaxis administrada antes de viajar. Esta pérdida le ha mantenido apartado durante un periodo bastante largo en el que su vida ha cambiado, pero no su compromiso. Su esposa y su hija de cuatro años son el leit-motiv para andarse con más cuidado si cabe cuando los tiros empiezan a sonar. En el último año ha estado en Siria y en Venezuela y ahora se encuentra preparando su próximo viaje a la injusticia y la desesperación en el corazón de África.



 Fotografía @jllpaneque


¿Cuál es el conflicto más complejo de los que has estado?
Siria es el más complejo. Tal y cómo se está dando la situación, Ucrania se lleva todo el protagonismo en las noticias y en todos los medios. Cada dos por tres vemos las imágenes más espectaculares de Siria, ya sabes, las explosiones como las del hotel de Alepo o el talud que se llevó a una población. Hablamos de un país que lleva en guerra casi cuatro años y que la ONU intenta recuperar. Yo creo que Alepo es la ciudad más importante que les queda a los rebeldes en el norte del país. Alepo es una ciudad asediada por las tropas de Bashar al Assad ya que es un bastión donde se concentra la industria.

Con los rebeldes en Alepo. Fotografía cedida por Vicente Díaz Suarez

¿En qué momento decides irte a Siria?
Tras siete años sin reportajear conflictos por un motivo personal, llevaba tiempo con ganas de moverme. Y fue el de Siria porque era un conflicto casi olvidado. Se habían marchado muchos periodistas y sólo quedaba de España, Javier Espinosa. Era un conflicto que perdía repercusión en la prensa escrita y en las televisiones extranjeras que yo seguía por internet y satélite. Por otro lado, no está muy lejos ya que no tenía que cruzar el charco o irte a África y también me resultaba interesante porque en otras ocasiones había estado de paso en Siria y quería ver de primera mano qué estaba pasando.
Siria también es un conflicto que puede resultar apetecible para las televisiones europeas ya que vas de freelance y por lo menos hay que rentabilizar el viaje, además de contribuir a difundir lo que pasa. Hablamos de que es un conflicto de guerra con dos bandos enfrentados, con tiros, y donde necesitas protecciones (casco, chaleco antibalas, cámara antigás...). Era volver a lo que hacía antes.

Fotografía cedida por Vicente Díaz Suarez

¿Qué periodo estuviste?
Desde junio a primeros de julio del año 2013.


¿Qué te deja más impactado cuando llegas a Siria?
Lo que siempre me deja más impactado es ver la situación en la que se encuentran los refugiados, y las familias con niños pequeños. Yo entré hacia la ciudad de Homs en lugar de hacerlo desde el Líbano ya que se hallaba cerrada esta posibilidad por hallarse bajo el poder de hezbolá (los shiitas que combaten en el Líbano a favor del régimen sirio). Me vi obligado a entrar por el norte y lo primero que te encuentras al cruzar la frontera por Kilis, que es la última localidad turca hasta Azaz, primera localidad siria y entre ambas puede haber diez o quince kilómetros con la frontera en medio, fue un extensísimo campo de refugiados, Babar Salami, y con los niños desperdigados, porque no tenía la organización de los campos de refugiados de África o de Palestina. Aquí se ve un campo improvisado, que se va creando con plásticos, con tiendas y lo poco de infraestructura que hay es porque el gobierno turco, aliado de los rebeldes, lo ha llevado allí a través de una ONG turca (IHH). Allí ves que los niños están sobreviviendo en el campo de refugiados sin apenas atención médica, sin educación, buscándose la vida aunque existe un reparto de alimentos en parte del campo una vez al día,. Suele ser arroz y te puedes imaginar los niños desnutridos, con un futuro desesperanzador en vez de tener un futuro que les de energía para conseguir algo. El futuro allí es lo que más te impacta.



 Alepo. Fotografía cedida por Vicente Díaz Suarez


¿Cómo llegas a contactar con los rebeldes?
[Se piensa sus palabras] Yo ya había estado intentando contactar y documentarme a través de otros compañeros que estaban o que habían estado allí. Estuve en contacto con Javier Espinosa, también con Miguel Aristarain, que en ese momento se encontraba en la zona de Bashar al Assad y con otra ONG con la que contacté a través de un fixer, un traductor que te buscas allí, que contraté a través de un búlgaro y que fue el que me llevó en Azaz al lugar donde ellos tienen para que te puedas mover. Una vez que cruzas la frontera tienes que acreditarte y alguien tiene que hacerse responsable de ti, y en mi caso lo hizo este señor, que era un médico de la ciudad de Damasco.



Con dos de los fixer. Fotografía cedida por Vicente Díaz Suarez

¿Qué recuerdos te trae el escuchar la palabra Siria?
Yo la esperanza de ese pueblo la vi reflejada en las imágenes que grabé de un niño de nueve años montando y desmontando un kalashnikov en menos de dos minutos y con la sonrisa de sentir el orgullo que sus mayores tenían depositado en él, que manejaba el arma con la soltura de un juguete. Es el futuro que les queda a casi toda la región porque Irán apoyan al régimen, al igual que hezbolá en Libia, con el apoyo por encima de China y Rusia, frente al otro bando en el que se encuentran todos los países occidentales y Estados Unidos apoyando a la parte rebelde, el ejército libre de Siria, no a toda la milicia de los Yabatanusas, los muyaidines extranjeros, que cuando yo estuve en Siria venían a centenares de la guerra en el magreb tras combatir en Túnez, Libia, Egipto y por supuesto continúan viniendo de Afganistán, Pakistán, Irán e Iraq.




 Con los rebeldes. Fotografía cedida por Vicente Díaz Suarez


¿Cuál es la pesadilla que tienes de Siria?
Saber que es un conflicto que no se va a acabar. Aunque el dictador Bashar al Assad consiga ganar la guerra, hará eso, ganar la guerra pero no le va a ganar a la población siria. Habrá mucha represión, habrá matanzas, pero ese problema sigue ahí larvado y la única forma de arreglarlo es con la ayuda internacional con el objeto de estabilizar el país pero no como lo han hecho en Iraq, robándoles el petróleo en lugar de pensar en la población civil. Recuerdo que a los dos o tres años de estar Iraq invadida y haber empezado la reconstrucción, una escuela en la que estuve aún tenía los cristales rotos y cerraban las ventanas con cartones y lo mismo en hospitales. Yo creo que debería hacerse más consciente.
En Siria estabamos más resguardados, por ejemplo en Alepo y  la franja que hay desde la ciudad de Alepo y la frontera no se corre tanto riesgo como en otras guerras que estás a campo abierto, en las que hay que desplazarse de una ciudad a otra. Aquí no tuvimos un mal encuentro. 



Soldados rebeldes jugando al fútbol en una guardia. Fotografía Vicente Díaz Suarez


¿Pensáste en algún momento que era el sitio donde podría empezar la III Guerra Mundial?
[Seguro y directo] No lo creo.


¿Ni siquiera en los momentos en los que no había acuerdo entre los países que conforman el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas entre los que se encuentra Rusia?

A ellos les interesa este tipo de guerras para ir probando armamento. Suelen tener a oficiales de inteligencia que les ayudan y Siria no es lo suficientemente importante, ni tiene los recursos naturales como para que llegue a escalar el conflicto hasta esa magnitud. Siria tiene una posición geoestratégica muy importante con Turquía al norte y fronteras con Iraq y el Líbano, Israel con la frontera de los Altos del Golán, Jordania.

 Fotografía @jllpaneque


¿Te viste en alguna situación de peligro real?
No en esta ocasión. No ha sido como en otras ocasiones que temes por tu vida. Aquí tienes miedo porque te vas al frente y constantemente estás escuchando el tableteo de las ametralladoras, las bombas,... pero siempre puede ocurrir algo fortuito y la bomba en lugar de caer 500 metros más allá, cae más acá y te pueda saltar una esquirla. Pero yo no viví ninguna. Afortunadamente.



¿De qué te acuerdas o en quién piensas cuando estás cubriendo una noticia?
Me acuerdo mucho de mi familia y te hace replantearte si merece la pena dejar viuda y huerfana. [...] Pero bueno, lo superas y piensas que sí, porque mi mujer me conoció hace ocho años cuando venía de haber estado en Mauritania y en Bagdad, haciendo lo que me gustaba. Hay momentos en los que te vienes un poco abajo, pero tratas de animarte y luego te vienes arriba.



 Fotografía @jllpaneque


Tu hija es aún pequeña pero ¿cómo lleva separarse de su padre durante uno o dos meses?
Sí es pequeña. Cumplió los cuatro años hace un par de meses. En el último viaje realizado a Venezuela sí preguntaba por mí. Ahora gracias a las nuevas tecnologías con el programa Skype al menos dos o tres veces a la semana, dependiendo de las comunicaciones, te ve y la ves y eso también acerca bastante y ayuda. Te alegras de poder verla y cuando acabas es como cuando estás jugando y no quieres que se te acabe la partida, quieres más y es cuando te viene un poco de morriña.


Y tú, ¿cómo llevas dejar aquí a la familia?
El resto de mi familia ya tiene que estar curada de espanto. A mi madre siempre se lo hemos ocultado por razones obvias, pero en general bien porque los periodos no suelen superar el mes, la última vez fueron tres semanas. En ese tiempo te vienes con más fuerza y más ganas de sentir a los tuyos. Aprecias el lugar donde vivimos, porque muchas veces tu vida depende de que vivas 500 kilómetros más al norte o al sur, te condiciona mucho y te hace apreciar el vivir aquí, aunque tengas todos estos problemas políticos, económicos y sociales... sí, lo aprecias más. 



 Fotografía @jllpaneque


¿Qué te dice tu esposa cuando le planteas otro viaje a otro conflicto bélico?
[Directo] Que lo tengo que negociar con ella. [Risas]



¿Son duras las negociaciones? Imagino que cada vez más.
Sobre todo ahora en este periodo que acabo de volver y tampoco está tan rentabilizado el viaje y eso es un argumento con el que trata de convencerme, diciéndome que  “no me merece la pena, que ya tengo mi trabajo en Canal Sur”. Realmente tampoco es tan rentable económicamente si te estás arriesgando la vida. No merece la pena pero yo me defiendo diciendo que nunca he hecho ésto por dinero. Evidentemente no voy a negar que el día que pueda ganar una cantidad más elevada no vaya a decir que no, sobre todo porque suele llevar consigo la posibilidad de publicar y de dar un reconocimiento a lo que haces.
También le he dicho que debo de tener un periodo de dos años desde que he vuelto otra para volver a estar en el mercado como hace siete u ocho años. Realmente las condiciones de las televisiones son bastante duras y hay que seguir apostando.


¿A quién le vendes las imágenes?
Soy un mercenario.




  Fraternizando con los rebeldes. Fotografía cedida por Vicente Díaz Suarez


¿Cómo te organizas?
[...] Tienes que buscarte los contactos con los jefes de internacional de las diferentes televisiones. Ahora es un poco más fácil ya que Telecinco y Cuatro son de Mediaset y La Sexta y Antena 3 tienen la producción por separado. A esas televisiones les envías un correo tras analizar quién está y quién no en los diferentes conflictos. Por ejemplo, El Mundo tiene un colaborador en Venezuela. En este caso les informas que estás allí y si te vas a mover a un sitio alejado de la capital. [...] Sondeas los medios de comunicación y les envías tu correo, tu número de teléfono de satélite y tus datos comunicando el tiempo que vas a estar allí. Cuando llegas lo dices y también vas ofertando lo que tienes. También otra opción es acercarte a las agencias de información que hay allí como  Reuters o APTN. Yo he hecho eso en zonas de conflicto cuando tienes imágenes bastante impactantes para ellos y allí sobre el terreno acuerdas el precio de las imágenes el cual suele estar entre los 300 y los 800 dólares.


¿Cómo haces llegar las imágenes a las televisiones nacionales?
Con todo el mundo ya por FTP a través de internet, por We Transfer. Es lo más cómodo. Realmente creo que lo más positivo que ha aportado esta revolución tecnológica, es que ha miniaturizado todo como las cámaras, los ordenadores, las baterías, las tarjetas de memoria y la posibilidad que tienes para enviar, que lo puedes hacer a través de un teléfono satélite o con una conexión a internet más o menos rápida. Con una dirección puedes enviar a cualquier parte del mundo. Al enviar intentas que no pese mucho, que tenga calidad como para que sea emitible y ya está.



Con uno de los fixer en Alepo. Fotografía cedida por Vicente Díaz Suarez


¿Cuál es el último conflicto en el que has estado?
Venezuela. Es casi una guerra porque en diferentes sitios de Venezuela las imágenes son de guerra. Enfrentamiento de guerra civil.



¿Cómo viste el ambiente en la calle?
Muy crispado. Venezuela tiene la peculiaridad de que los que se manifiestan es la clase media alta, la clase pudiente a diferencia de otros países en los que se manifiestan los trabajadores, la gente humilde que se manifiesta en demanda de la aplicación de sus derechos [...], y aquí se manifiestan los que se pueden permitir estudiar, enfrentados a las clases más pobres y trabajadoras. El problema allí en Venezuela es que todo el mundo está armado. En cualquier casa puedes encontrar un arma y la actitud de Maduro, en lugar de negociar y tratar de democratizar un poco la “república” que ellos consideran democrática, aunque esté tomando tintes de dictadura, lo cuál hace que aumente la crispación y los enfrentamientos.
Cualquier día en una barricada, las guarimbas, ya que el gobierno ha armado a la población civil de los barrios y de las chabolas, algo que ocurra de manera fortuita se va a convertir en el desencadenante de algo mayor como una guerra civil.


¿Cuál es próximo lugar al que te vas?
Si todo va bien a la República Centroafricana. Ahí sí es todo más complicado. Sería a principios de julio. Aunque la experiencia me ha enseñado que los viajes se funden a negro en un momento. En ocasiones tienes la intención de irte, te vacunas, logras el visado pero hasta que no estás allí y envías la primera crónica no existes para nadie. Lo siento y lo digo. No sólo tienes que llegar y estar allí,... y llegar vivo, poderte acomodar, que no te roben, que no te secuestren, que te puedas duchar,... pues además tienes que enviar una primera crónica sino no existes para nadie excepto para tus amigos y familia.

 Fotografía @jllpaneque


¿Qué precauciones se toman para un viaje de este tipo?
Las mínimas además de las vacunas. Establecer contactos. Yo en este caso lo tengo con Médicos Sin Fronteras que se tuvieron que marchar de allí ya que los legionarios franceses y los paracaidistas los dejaron viendo lo que les venía encima. Estuvieron cuatro o cinco días escondidos sin que sus familias supieran de ellos, huyendo de poblado en poblado. Tienes que conocer la situación desde dentro, no a través de los periódicos. Comunicándote a través de correos con gente que esté allí y que ellos te orienten de cómo lo puedes hacer.
La misma llegada al aeropuerto, si das un pequeño soborno te puede facilitar las cosas a la hora de salir del aeropuerto. [...] Mi intención en este viaje es reunirme con los soldados españoles que salen en unos días para ayudar al ejército francés en labores de vigilancia y de formación del nuevo ejército de la República Centroafricana.
Por otro lado están las protecciones individuales; el casco, la máscara antigás y el chaleco,... por supuesto.


Supongo que al igual que tu Panasonic, estos elementos forman parte de tu equipaje. ¿Qué te dicen al cruzar las fronteras o en los controles de aduanas?
Normalmente te lo abren y te lo miran cuando pasas el escáner del avión, siempre que no factures, aunque en países como Venezuela o Turquía se le pasa el escáner a la salida de las maletas y te hacen abrirla y dar explicaciones de a lo que vienes.


¿Dónde has tenido más dificultades y dónde más facilidades para desarrollar tu trabajo?
En casi todos los sitios por igual.


¿Igual de difícil?
Hay veces que las autoridades sí te permiten un poco más en el paso de una frontera, pero son avatares del viaje; que te pongan impedimentos, que quieran una mordida,... eso va en el oficio. El trabajar allí siempre cuesta bastante porque siempre te miran como un extranjero  y parece que eres un dólar viviente, que vienes con dinero y además desde hace un tiempo los freelance no vamos como las televisiones japonesas o americanas en las que van con más equipo y con un presupuesto que no es el que disponemos nosotros. Lo puedes tener más difícil pero siempre tienes que hacer un acercamiento y conocer a la gente con la que vas y estar con ellos, porque lo que te queda es convivir con ellos ya que para ir al frente de guerra no puedes hacerlo solo. Tienes que hacerlo con gente y establecer una relación en la que compartes un cigarrillo, intentas comunicarte, cambias tu cámara por su fusil para hacerte una foto, muestras fotos de tu familia,... en definitiva hacerte amigo para tener empatía.
De todas formas cuando empiezan a sonar los tiros cada uno se preocupa de sí mismo. Nunca es como en las películas en las que alguien sale de donde está para salvarte,... yo eso no lo he visto. Cuando empiezan los problemas al que le toque le tocó y tú te encoges [...].



 Fraternizando con los rebeldes. Fotografía cedida por Vicente Díaz Suarez

¿Quieres aportar algo más?
Me gustaría reivindicar el oficio de reportero ya que cada vez se está perdiendo más. Cada vez hay menos sitios donde puedas trabajar, ya sea a nivel fotográfico, como cámara, sonidista, operador de vídeo, prensa escrita o producción. Para mí todos son reporteros si van a cubrir la noticia. […] Si hubiera más reporteros contando lo que pasa en los puntos calientes del planeta; en América latina, en África, en Asia; estaríamos todos mucho mejor enterados de lo que va ocurriendo en cada rincón.
En Siria confluían factores internacionales. Confluyen otros países que están interviniendo de una manera u otra en el conflicto. Hay muertos, mueren niños, mueren jóvenes, atacan ciudades,… No hay un interés en aplacar esa guerra.
Tiene que haber más reporteros que denuncien, que vayan en contra de lo establecido. Yo me planteé muchas veces si me iba a Ucrania o Venezuela. Me decidí por Venezuela por la cantidad de reporteros y medios que había en Ucrania.


Diríamos que al haber más puntos de vista, ¿sería más difícil la manipulación tendenciosa de la información?
Evidentemente, Son ojos indiscretos. Y está claro que uno de Al Jazeera no va a contar la guerra igual que yo. Cada uno tiene su visión. Es mejor que haya una información plural donde cada uno vaya escogiendo lo que más le guste y se vaya formando su propia opinión.


¿Cómo se acaba una guerra?
Desde luego si sigues dando armamento bajo cuerda y se les sigue financiando la guerra, no va acabar nunca. En el momento en que cortes el suministro, quizás no se agoten las municiones, pero se agota el dinero para comprar gasoil para poderse moverse y no poder hacer la ronda de defensa de esa frontera. Tampoco vendiendo armamento a Marruecos ya que evidentemente van a machacar a los saharauis, no te quepa la menor duda. En este último viaje de Venezuela vimos en los periódicos que España había suspendido la venta de material antidisturbios a este país. Yo grabé los botes de humo y material antidisturbios fabricados en Alemania, Brasil o Argentina. Eso es lo que hay que denunciar y que cada uno saque su conclusión.


¿Estamos hablando de la doble moral que puede llegar a tener el gobierno de un país?
Son divisas, puestos de trabajo,… Otro ejemplo son las concertinas. Hay empresas que en lugar de hacer este tipo de alambre podrían fabricar otro tipo de alambre para que no se escape el ganado. ¿No? 


    Soldado rebelde jugando al fútbol en una guardia. Fotografía Vicente Díaz Suarez