jueves, 21 de mayo de 2015

Iñaki Alegría y Gambo. Donde comparten cama la vida y la muerte.

Fotografías @jllpaneque

Hablar de Iñaki es hablar de África en primera persona y con nombres propios. Iñaki Alegria, es médico licenciado por la Universidad de Barcelona – Hospital Clínic y especializado en pediatría en el Hospital de Granollers. Ya desde sus primeros años de formación su implicación emocional con los más necesitados del planeta era latente en sus inquietudes hacia esta profesión tan vocacional.

Para Iñaki, al igual que para el médico, astrólogo y alquimista suizo Paracelso, “El fundamento más importante de la medicina es el amor”, y es así como la entiende, un acto de amor, entrega y acompañamiento a aquel que está sufriendo y necesita que estén a su lado.

Con estás premisas por bandera Iñaki está dando a conocer, poniéndole nombre, la realidad de desnutrición y pobreza que vive África y que difícilmente va poder superar sin ayuda externa. Sin embargo, Iñaki en su afán positivista nos presenta unos niños felices, pero claro, tras tener cubiertas sus necesidades alimenticias.

Iñaki ha escrito el libro “Alegría con Gambo” tras haber desarrollado en este pueblo etíope una gran labor social y haber ayudado con sus conocimientos y su cariño, a estos niños y sus madres en un rincón del mundo donde nosotros hemos tenido la suerte de no nacer.



Iñaki reflexiona sobre esta cuestión de cuna ya que este joven pediatra nació en el año de las grandes hambrunas en Etiopía, pero en España. Una sutil diferencia que condiciona el futuro de las personas desde el mismo momento de venir al mundo. En Gambo el 25% de los niños y niñas no llegan al año de vida por lo grandes problemas de desnutrición. Esto condiciona a los progenitores hasta el punto de no querer ponerle nombre a sus hijos hasta el año y de ese modo estar menos vinculado emocionalmente con ellos ya que la pérdida de los mismos es habitual.


¿Por qué te especializas en pediatría?
Porque los niños son vulnerables y son los que más sufren en situaciones de pobreza, crisis, enfermedad, emergencia y debilidad.

¿Cómo llegas a África y concretamente a Gambo en Etiopía?
Si nos remontamos ocho años atrás te explicaré mi primera experiencia en cooperación. Era estudiante de medicina cuando aterricé en Honduras. Realizando proyectos de asistencia sanitaria en áreas rurales y programas de integración social con niños de las regiones más pobres y marginales. Esta experiencia me marcó profundamente y no hizo otra cosa que consolidar el deseo que hacía años sentía por implicarme en proyectos de cooperación internacional. El resultado fue que dos años más tarde volvería de nuevo a Honduras.
Tras finalizar la carrera de medicina, realicé la residencia de pediatría en el Hospital de Granollers. Senegal caminaba por las calles de la ciudad escondiendo una cultura, tradición e historias personales detrás de cada rostro que quería conocer para poder entenderlos un poco mejor: ¿Qué les lleva a dejar a su familia y a dejarlo todo,  embarcarse para jugarse la vida llegando a nuestro continente? Así fue como decidí emprender nuevos proyectos en Senegal. Allí descubrí la felicidad y la tristeza, el hambre, la vida y la muerte. 
Pero lo que siempre me había atraído era el cuerno de África. Así que finalmente llegué a Etiopía, al Hospital de Gambo.




¿Cómo resumirías tu experiencia en Gambo?
Es una experiencia increíble en todos los sentidos y en todos los aspectos de la vida: médica, personal, humana y espiritualmente. Sobrecogedor.  Deslumbrante. Alumbrante. Impactante. Inolvidable. Vinculante. Excepcional. Aquí comparten cama la vida y la muerte.
Es muy duro ver morir a un niño que no debería morir, un niño que en nuestro país sobreviviría. De este sentimiento y de la experiencia vívida en Gambo nace la necesidad de involucración plena y una decisión de vida.

Ruziya fue tu punto de inflexión con África. ¿Qué te aportó y qué te continúa aportando?
Ruziya supuso sin duda alguna un cambio en mi vida. Poner nombre propio. Detrás de cada cifra hay un rostro. Por desgracia continúa habiendo demasiadas Ruziya. Cada uno tiene su Ruziya. Debemos identificarla, mirarla, escucharla y dejar que su historia penetre en nuestra alma.



¿Cómo quieres corresponder?
No tengo nada que enseñar, nada que aportar, al contrario, son más bien ellas y ellos los que continuamente me dan lecciones, lecciones de vida, de como poder vivir y tenerlo todo cuando a nosotros nos puede parecer que no tienen nada. Te das cuenta que para tenerlo todo no hace falta tanto, tan solo salud, educación y amor.
No hace falta tanto para ser feliz, no hace falta tanto para tenerlo todo.

Estás recorriendo la geografía española presentando el libro que has editado “Alegría con Gambo”. Este libro tiene un carácter solidario y sus beneficios van íntegramente a los proyectos que “DUNA: pequeños granos de arena”, la ONG a la que perteneces, desarrolla en diversos países africanos. ¿Dónde estás encontrando más apoyos?
Sin duda alguna lo mejor de escribir un libro no ha sido ni vender libros, ni ganar dinero, sino que lo mejor sin duda alguna ha sido el ir conociendo a personas como vosotros, personas maravillosas e increíbles.
Jamás imaginé que publicar un libro me abriría la puerta a conocer un sinfín de personas maravillosas, con un corazón enorme, dispuestas a ayudarnos y apoyarnos entre las que también te puedes encontrar tú.
Os doy las gracias por poneros en contacto conmigo, por ofrecerme vuestro apoyo, por ayudarme en la difusión del libro y los proyectos, en la organización de presentaciones, en la búsqueda de subvenciones y apoyos… y todo de manera totalmente desinteresada y altruista, colaborando con ese granito de arena esencial en la Duna.  Gracias.
Gracias, porque cada uno de vosotros aportáis ideas y os comprometéis a desarrollarlas, gracias porque sin vosotros no sería para nada lo mismo.
Cada pequeño granito de arena es esencial, y el libro me ha permitido conoceros a muchos de vosotros y granito a granito estamos creando la Duna. Cada uno de vosotros sois esenciales, sin vuestra presencia a la Duna le faltaría algo. Gracias.
Esto no tiene precio. Vuestro apoyo no tiene precio, vuestro altruismo, vuestra bondad… Gracias…
Sin duda, vosotros, sois lo mejor del libro.



Las redes sociales parece que están teniendo mucho protagonismo en la organización de citas para la presentación del libro. ¿Qué opinas? ¿Cómo lo llevas?
Ciertamente. Para serte sincero debo decirte que previamente a la creación de la ONG no me gustaba nada el Facebook ni las redes sociales, sin embargo al crear la ONG vimos en las redes sociales una muy buena ocasión para darnos a conocer. Y sin duda alguna, las redes sociales nos han ayudado muchísimo.

¿El vivir en primera persona los problemas de los más necesitados del planeta te ha hecho trivializar de los problemas occidentales?
La necesidad material, sí que la trivializas. El dolor y sufrimiento no los trivializas. No, y creo que tampoco debemos hacerlo. Toda vida es importante y si hubiese una vida sin importancia entonces ninguna sería importante. Por el mismo motivo, todo problema y sufrimiento merece una respuesta. No obstante es cierto que no son el mismo nivel de necesidades.

¿Cómo ves la sanidad pública en general y la pediatría en particular en España?
Teníamos una sanidad pública universal y modélica a nivel mundial, creo que sin duda una de las mejores cosas de España y que por desgracia nos estamos autodestruyendo por la sencilla avaricia de algunos, porque los que ya tienen mucho quieren aún más, porque nos importa más el dinero que la salud de las personas, porque vemos en la sanidad un negocio y no la cobertura de la salud.


¿Te ves trabajando en un hospital público español, ya sea en tu comunidad autónoma o en otra?
Por ahora no. Cuando has visto a Ruziyas, Abdulakim, Mikaeli… niños y niñas que mueren de enfermedades que podrían ser evitadas,... enfermedades con cura y tratamiento...
En España, si yo no trabajo aquí, otro médico ocupará mi lugar, e incluso le hago un favor al ofrecrle el puesto. En Etiopía, si yo no estoy, nadie estará para velar por nuestras Ruziya, Abdulakim, etc...

Tras visitar tu blog y leer con atención tus emotivas entradas me pregunto, ¿cómo se puede contribuir a erradicar la desnutrición?, al menos en Gambo.
Garantizando el acceso al agua potable, optimizando el rendimiento de las tierras de cultivo, garantizando el acceso a las escuelas de niños y especialmente de las niñas.
Pequeñas acciones con un gran amor. Granito a granito. Todo empieza con un paso, el camino más largo empieza con un primer paso.




¿Qué es lo más urgente?

Cómo decía Paulo Freire “La educación no cambia el mundo, pero cambiará a las personas que van a cambiar el mundo”.
Quien educa a un niño educa a una persona, pero quien educa a una niña educa a una familia entera. Es la educación de las niñas y mujeres la llave.

¿Cuáles son tus deseos de futuro?

Que aprendamos a vivir todos como hermanos. Que olvidemos de una vez el yo soy de aquí y tú de allá, todos somos personas, hermanos, habitantes de un mismo mundo, por cierto, muy mal desarrollado.



“Alegría con Gambo” es un libro a la esperanza ya que el cien por cien de los beneficios de su venta van dirigidos a la ONG “Duna: pequeños granos de arena”, que desempeña proyectos de cooperación y desarrollo en Etiopía y Senegal centrándose en la severa desnutrición que viven los niños y niñas y tratando de poner en práctica los protocolos de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud.

     

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